La economía infectada

No cabe la menor duda que la epidemia que estamos viviendo afecta a las personas y tenemos que ser condescendientes con nuestros vecinos y con toda la comunidad porque es un daño que afecta al Ser Humano. No debemos olvidar que son Personas las que están sufriendo.

La economía del país, como parte intrínsecamente vinculada a nuestras vidas, también está enferma y debemos atenderla con urgencia.

Al igual que los adultos mayores y personas con enfermedades crónicas son el grupo de mayor riesgo, en nuestra economía hay sectores que deben ser atendidos antes que a otros. Este sector de mayor riesgo son las pymes y requieren de una atención privilegiada porque su efecto en todo nuestro país será devastador en el corto plazo.

A estas empresas hay que ayudarlas prontamente con un puente de liquidez, que es el oxígeno que necesitan para poder sobrevivir estos meses en donde tienen nulos ingresos debido a la cuarentena en que estamos todos afectados y que limita al extremo nuestros consumos y actividades.

Restoranes, pequeñas tiendas de vestuario, lavasecos de barrios, peluqueros, talleres mecánicos; como también el trabajo informal como jardineros, gasfíter y aseo domiciliados están en la UCI y requieren de ayuda inmediata para poder pagar sueldos, proveedores, arriendos y sus gastos de vidas particulares.

Es importante entender que las pymes afectan directamente a la clase media y baja del país dada su participación en la contratación de trabajadores que realizan, siendo las remuneraciones el principal gasto que tienen que enfrentar. Si están con problemas de liquidez, comenzarán a despedir a sus trabajadores lo que generará una cesantía que se convertirá en un daño social de grandes magnitudes, debido a que nuestro país entrará en una recesión.

Recuerdo que el grave problema que tuvimos que sobrevivir en la crisis de los años ochenta fue la cesantía que de la noche a la mañana afectó a muchas familias, perturbando estilos de vida, niveles de consumo y provocando un detrimento moral importante, hecho que no se repitió en las otras crisis financieras que hemos vivido en los últimos 20 años y que, al parecer, nos tocará enfrentar en esta nueva crisis.

En mi artículo del 2 de diciembre del año pasado critiqué las medidas tributarias que se presentaron para que las pymes pudieran afrontar los daños que habían sufrido producto del Estallido Social del 18-O. Señalé que la ayuda debía ser materializada a través de créditos blandos. Pues bien, hubo bancos que publicitaron ayudas, pero fueron muy tímidas y de difícil accedo. Puedo señalar por mi experiencia personal, apoyando a pymes para lograr obtener estos financiamientos, que me encontré con parámetro rigurosos de créditos que era imposible sortear para lograr la concesión de esos financiamientos dejando en la indefensión a este importante sector de la economía.

Hoy en día hemos visto ofrecimientos de algunos bancos de postergar cuotas de créditos, lo cual es muy bien recibido, pero aún persiste el problema de liquidez y es imperioso que la autoridad inste al sector bancario a otorgar financiamiento sin aplicar los rigurosos criterios de evaluación de créditos que al final terminan en frustración y en una “crónica de una quiebra anunciada”.

El BancoEstado debe liderar esta política, pero sin empantanarse en procedimientos y solicitudes de antecedentes que terminan en la negación de los créditos o en el desistimiento por parte de los emprendedores ante la imposibilidad de poder recolectar o proporcionar los antecedentes requeridos.

Deben ofrecer sistemas automáticos de solicitud y atención a través de internet para evitar la concurrencia física a las oficinas de los bancos, garantizando la rapidez en la tramitación.

Si bien hay grandes empresas que han manifestado que también tienen problemas de liquidez, ellos pueden acceder al sistema financiero nacional o extranjero, como también al mercado de valores, alternativas que no pueden acceder las pymes y por eso es importante que la Autoridad y la banca ayude en estos momentos a estos emprendedores.

No olvidemos que en los ochentas el país salvó a los bancos; es momento que los bancos salven al país con la ayuda en la liquidez que las pymes necesitan porque ese es el oxígeno que requieren en estos momentos cuando están contagiados por esta pandemia que nos está afectando a todos.

Prof. Germán R.Pinto Perry
Director del Magíster en Planificación y Gestión Tributaria
Universidad de Santiago

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